ALERTA

En la edición anterior, lanzamos al aire dos preguntas fundacionales para entender los 90 en Venezuela. Aquí el lector encontrará los resultados de las encuestas, con un concienzudo análisis que esperamos sirva para profundizar la reflexión noventera:


1. ¿Qué tema noventoso de Roberto Antonio bailó usted más?

"Marejada", con un 59%, fue reconocido por los noventeros como el merengue más bailado en rumbas, matrimonios, fiestas de quinceaños, cumpleaños y verbenas. "Marejada", composición original de Luis Alva, estaba incluida en el álbum Roberto Antonio II y era la primera del lado A. Los versos: “Marejada, marejada, fue tu amor sobre mi almohada”, de una gran carga lírica y semántica, tuvieron –tal como los resultados lo demuestran– un gran impacto en la cultura popular venezolana. Un evento importante que catapultó a Roberto Antonio fue, sin duda, su ‘gritico’: ¡Ay, Ay, Ay!, que acompañaba la mayoría de sus merengues y que, efectivamente, se cita al inicio de "Marejada". Sólo un 3% reconoció haber bailado "Sacúdete nena" o "Ay, ay, ay cariño", merengues que, sin duda, tuvieron relevancia social. Un 33%, sin embargo, reconoció su condición noventera en el tema "Noches de fantasía": evento musical de transición, tema de borde, umbral ochenta-noventa que legó al imaginario popular versos inolvidables. Nadie, al parecer, recuerda la canción "Ella pasó por ahí".


2. ¿Estuvo usted de acuerdo con la disolución de la banda Silva y Guerra?

Preocupan e, incluso, invitan a una profunda autocrítica nacional los resultados de la encuesta sobre Silva y Guerra, aquella banda noventera integrada, a saber, por Mauricio Silva y Manuel Guerra quienes, sin ningún tipo de aturdimiento estético, se fusilaban los temas de Roxette o Debbie Gibson para versionarlos en salsa. “Te haré feliz” o “Debe ser el amor” son de los más recordados. Un 50% de votantes rechazó, incondicionalmente, la separación del grupo. Una mayoría considerable no estuvo de acuerdo en que los intérpretes de “Hemos” y “Me faltas tú”, entre otros, interrumpiesen su exitoso proyecto. La reflexión que surge ante estas consideraciones es de una importancia capital para la comprensión de los noventa en Venezuela, pues oponerse a la separación de Silva y Guerra implica, necesariamente, el oponerse a Salserín, y Salserín, indiscutiblemente, es parte esencial de la segunda mitad de la década. Manuel Guerra, al separarse de su amigo Mauricio, inició un proyecto personal que consistía en poner a un grupo de niños a cantar salsa. Su primera apuesta fue el tema "Bebé salsero". Más adelante, los hermanos Servando y Florentino Primera determinarían el impredecible éxito de la banda. Surgen, entonces, preguntas que, ante las evidencias, deben ser confrontadas: ¿Culturalmente, nos da vergüenza Salserín? ¿Preferimos, desde una perspectiva sociológica, los fusilamientos tropicales de los temas de Roxette al movimiento de nalgas que, en Sábado Sensacional, hacían Servando y Florentino tras los coros en "De sol a sol"? Si, efectivamente, una mayoría significativa rechaza la separación de Silva y Guerra, ¿se estaría entonces, negando la realidad ontológica de temas como “Yo sin ti”, “No importa” o “La primera vez”? Más aún, al aspirar a la continuidad de Silva y Guerra, ¿no rechazamos, al mismo tiempo, la emergencia futura de René y Renny?
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NUEVAS ENCUESTAS: Podrá participar en las nuevas encuestas que se encuentran en la parte superior del blog a la derecha de su pantalla.

Sobre la segunda encuesta:
* Esta canción es la que comenzaba con el Intro de “Mami qué será lo que quiere el negro” de Wilfrido Vargas y, posteriormente, decía: ¡Mira mi gente, señoras y señores, latinos del mundo… Ya tú sabes!